martes, 15 de noviembre de 2011

Cuando los hijos crecen

Ver crecer a tus hijos, verlos madurar, es el honor más grande que pueda tener un padre y una madre. Pero a la vez se puede hacer tan doloroso...
Cuando los ves crecer, ves llegar momentos temidos y que vas preparando con tanto mimo durante toda su vida, para que todo sea especial...intentas por todos los medios hacerlo igual o incluso mejor que lo hicieron tus padres.
Es difícil que las cosas salgan perfectas, entre otras cosas porque se van rodeando con niños de su edad que pueden tener más o menos picardía, y pueden intentar estropearte el momento...pero lo que no te puedes imaginar es que te lo estropee  una persona adulta, que consideras que tiene un poco de sensatez, que trata con niños a diario y se supone que tiene que tener muy claro lo que tiene que decir y lo que no...cuales son sus competencias y cuales no...
Veo como mi hija va creciendo, se hace mujer, sucede sin remedio, no lo puedo detener, y me abruma pensar que en cualquier momento perderá su inocencia, y la magia desaparecerá. Y está pasando, desgraciadamente se me escapa de las manos, por gente que no tiene corazón, estropeando todos esos momentos especiales que llevo preparando desde que nació.
Me siento triste, muy triste, porque aún es pronto para que tenga que pasar por lo que está pasando, porque aún no está preparada para saber ciertas cosas, porque su corazón sigue siendo de niña aunque su cuerpo no lo sea. Porque me ha costado mucho mantener la magia en su corazón, porque aunque madure no quiero que pierda esa pequeña huella de su niñez...
Ella dice que no quiere crecer, y ahora entiendo muy bien por qué, no quiere crecer para no tener que ver la realidad de ciertas cosas que hasta ahora la hacían feliz, y le han arrebatado esa inocencia, esa felicidad...Tiene miedo de no volver a ser tan feliz como cuando la inocencia era la base de su ser. Yo no quiero que tenga miedo a crecer, lo tenía todo bien atado, todo preparado para cuando llegara el momento...
Espero que mi niña supere pronto este mazazo que le ha dado, no la vida, sino una persona con poco seso, y vuelva a recuperar esa felicidad fruto de su inocencia, y de su corazón puro...

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