Anoche, a las 00:00, todos estábamos pendientes de las campanadas que nos obligaban a seguir la tradición de las uvas, que nos indicaban que se marchaba un año, y que nacía otro. Algunos en familia, otros entre compañeros de trabajo, otros quizá en soledad, pero todos esperábamos el final.
Y mientras nos comíamos las "uvas de la suerte"...qué pasaba por nuestras mentes?? Quizá pensábamos en la posibilidad de atragantarnos con una pepita, o en dónde iremos de farra después de tomar las uvas con la familia. Yo pensaba en lo afortunada que soy de tener un techo calentito donde poder sobrevivir cada día, de tener a mi familia, que son lo más importante en mi vida, me acordaba de los que ya no están y que llevamos siempre en nuestros corazones...Pensaba en la suerte que tengo por lo que no tengo, a pesar de lo que no tengo...hay quien tiene menos que yo...soy afortunada.
Qué le puedo pedir al año que llega?? Salud y mucha felicidad para mis niños, para mi marido, para mis padres, para mi familia...
No hay comentarios:
Publicar un comentario